La literatura femenina en Paraguay tiene una trayectoria marcada por la persistencia, la creación constante y la búsqueda de espacios propios dentro del campo cultural.
Aunque las mujeres paraguayas han escrito desde mucho antes de la consolidación del canon nacional —El libro «Tradiciones del Hogar» es de 1921 y corresponde a Teresa Lamas Carísimo—, su presencia en los ámbitos editoriales, gremiales y académicos fue invisibilizada durante décadas.
La fundación de Escritoras Paraguayas Asociadas (EPA), en 1997, constituyó un hito fundamental para comprender la evolución contemporánea de la escritura de mujeres en el país. Nacía una respuesta colectiva a la necesidad de visibilidad y apoyo mutuo entre mujeres escritoras.
Trayectoria y organización gremial
A sus fundadoras, Maybell Lebrón, Dirma Pardo de Carugati y Luisa Moreno, se sumaron otras referentes de las letras paraguayas —Renée Ferrer, Lourdes Espínola, Delfina Acosta, Nidia Sanabria de Romero, Yula Riquelme, Leni Pane, entre muchas más—, quienes acompañaron los primeros pasos del gremio.
A lo largo de casi treinta años, tras aquel triunvirato fundacional, Escritoras Paraguayas Asociadas ha sido conducida por once presidentas. Hoy, la asociación está encabezada por la novelista Carmen Cáceres, acompañada por Norma López, Sofía Fernández, Carla Molinas, Mara Villalba, Olga Bertinat y quien suscribe esta nota, como integrantes de la Comisión Directiva. En la actualidad, EPA reúne a casi ochenta socias activas.
Genealogía escrita en plural
Desde sus inicios emprendió la producción de publicaciones colectivas, convirtiéndose en una de las principales plataformas de difusión para autoras emergentes y consolidadas.
Estas publicaciones permitieron por primera vez visibilizar en conjunto el trabajo de diversas escritoras del país, convirtiéndose así en un semillero intergeneracional de voces femeninas, con marcadores lingüísticos determinantes y un particular estilo para contar historias, desde la experiencia y la innegable enseñanza, inmortalizando, en prosa o en verso, realidades pocas veces contadas.
Casi en paralelo con su fundación, llegaron los primeros libros colectivos: «Tiempo de contar» (2000), «Itinerario poético» (2001), «Peldaños de papel» (2002). Luego, las publicaciones en conjunto se volvieron uno de los sellos de la asociación. En el 2025, publica su primer libro temático, dedicado a la mujer, denominado «Tiempo de mujer», estando a punto de ver la luz, «Tinta viva», su producción colaborativa número catorce.
Este corpus sin dudas constituye una memoria unida en expansión, que documenta estilos, temáticas y transformaciones en la literatura escrita por mujeres en el Paraguay contemporáneo.
Merecidos reconocimientos
La literatura femenina entrelazada a la historia de EPA, puede leerse como un acto de disciplina individual, y de resistencia y creación conjunta.
El trabajo inquebrantable se traduce también en premios, distinciones y reconocimientos nacionales e internacionales. Varias integrantes han sido galardonadas, a lo largo de su historia, con el Premio Nacional de Literatura —entre ellas Maybell Lebrón, Susy Delgado, Maribel Barreto y Renée Ferrer, quien asimismo fue receptora del Cervantes Chico, edición 2024—, Delfina Acosta fue portadora del Premio Municipal de Literatura (2024) y obtuvo una mención especial en el Premio Nacional en 2025.
Experiencia en movimiento y puente para nuevas generaciones
Este compromiso en favor de la literatura no se limita a la publicación de libros. La asociación articula conferencias, tertulias, paneles, capacitaciones y programas de inserción cultural.
EPA se posiciona, así, como referencia para las nuevas generaciones, tanto por su trayectoria como por su capacidad de adaptarse a los desafíos actuales del quehacer literario.
La asociación no solo preserva la memoria de las escritoras, sino que abre caminos para nuevas voces que desean inscribirse en la historia literaria del país.
Abog. Estela Kobs
estela.kobs@bellasartes.edu.py


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