Aunque todavía no es un término formalizado, podemos imaginar el arte cuántico como una forma de arte que usa conceptos prestados para crear experiencias visuales y sensoriales únicas. Se plantea como una propuesta en la cual las obras pueden existir en múltiples estados simultáneos, alterar su forma según la observación o la interacción del espectador, y desafiar la percepción lineal de la realidad. Así como en la física cuántica, una partícula puede estar en varios estados, las obras de arte pueden mostrar significados y variaciones según el punto de vista del observador.
Teniendo en cuenta de qué modo la computación cuántica afecta a todo el sistema, podría reconocerse en el arte cuántico algunas de sus características. La superposición visual, es un ejemplo. Ésta muestra obras que cambian dependiendo del punto de vista o la interacción del espectador, mostrando múltiples estados a la vez, como ser aquel cuadro, que, según el ángulo desde donde se lo mire, muestra imágenes distintas, como una especie de holograma evolucionado.
El entrelazamiento artístico sugiere la conexión entre obras en distintos lugares del mundo, lo que sucede en un lugar afecta instantáneamente a lo que sucede en otro. La generación de imágenes a través de algoritmos cuánticos puede crear arte basado en probabilidades e interpretación de datos. Un software de inteligencia artificial cuántica genera obras de arte únicas cada vez que se ejecuta.
Percepción cuántica
Un gran ejemplo de cómo la percepción puede ser cuántica en un sentido artístico y visual, está impregnado en la imagen de aquel vestido que, en el 2015, se hizo viral por su color. Aunque no es tal en términos físicos, sí se comporta de manera similar a los principios de la mecánica cuántica, especialmente en lo que respecta a la superposición de estados y el papel del observador.
Algunas personas ven el vestido como azul y negro, mientras que otras lo perciben como blanco y dorado. Su estado de color depende del observador que define la realidad. Igual que en la mecánica cuántica, donde una partícula puede estar en múltiples estados hasta que es observada, la interpretación del color del vestido cambia según la percepción individual.
La percepción del color depende de la iluminación, el contexto y la manera en que cada cerebro procesa la imagen, denotando ambigüedad y variabilidad.
Herramientas actuales para crear Arte Cuántico
Si bien, algunas ideas pueden explorarse con IA avanzada y tecnologías interactivas, para un arte cuántico puro todavía necesitamos que la computación cuántica sea más accesible. Sin embargo, artistas digitales pueden utilizar herramientas disponibles para crear un tipo de experiencia cuántica por medio de generación de imágenes y estilos múltiples. Algoritmos como Midjourney o DALL·E permiten crear múltiples versiones de un mismo concepto, explorando variaciones infinitas.
Con la Realidad Aumentada (AR), las obras son invisibles hasta ser observadas. El arte que aparece sólo al mirar a través de un dispositivo móvil, representa el principio cuántico de observación.
Los filtros AR interactivos permiten usar Spark AR (Meta) o Lens Studio (Snapchat) para crear experiencias cuánticas, como el filtro que muestra múltiples identidades simultáneamente. En las instalaciones de obras multiverso el público elige rutas visuales y cada elección crea una realidad alternativa. En instalaciones con sensores, estos pueden alterar la obra según los movimientos de los espectadores. Las interfaces táctiles pueden alterar el diseño de una obra con el toque, simulando el cambio de estado cuántico.
En el 2023, el artista visual, Enrique Collar, presentó su obra Gótico Itaugüeño, pieza con una vista panorámica de 360 grados, que invita a dar un paso a una experiencia multidimensional a través del empleo de tecnología de realidad virtual. Para sumergirse en la obra fue necesario utilizar lentes de realidad virtual.
En el arte cuántico la obra es un proceso dinámico que se transforma con el tiempo, la percepción y la interacción. En esta evolución, el artista deja de ser un creador absoluto para convertirse en un facilitador de múltiples realidades posibles.
Neoarte IA y Arte Cuántico

En mi práctica artística desarrollo lo que he llamado Neoarte IA, una fusión entre inteligencia artificial y expresión humana. A través de esta práctica, he notado una profunda conexión con las ideas del arte cuántico, especialmente en el proceso creativo, la multiplicidad de interpretaciones y las transformaciones de la imagen.
Mi proceso inicia con un dibujo hecho a mano, una posibilidad entre muchas. Es el primer paso en términos cuánticos, la elección de una realidad posible. Luego, utilizo inteligencia artificial para potenciar el dibujo original. A través de prompts específicos, genero múltiples versiones, cada una con un estilo, atmósfera o dimensión distinta, pero respetando el proceso creativo, y es cuando aparece la simultaneidad cuántica, todas las versiones verdad existen como posibilidades válidas. No hay una única, sino múltiples lecturas de una misma semilla visual.
Selecciono algunas de estas versiones para intervenirlas manualmente, utilizando técnicas analógicas. Mi observación consciente determina una realidad concreta entre todas las posibles. Es el rol del observador de la física cuántica trasladado al arte. El artista elige, altera, define, resignifica.
Se trata de aceptar el caos como parte del método, permitir que los algoritmos expandan el lenguaje visual y que la mano humana vuelva para sintetizarlo. Es arte en estado de vibración, de posibilidad, de entrelazamiento.
Neoarte IA no es una técnica, es una postura frente a la creación, un ir y venir entre lo físico y lo digital, entre el control y el azar, entre lo posible y lo actual y, en ese flujo, el arte cuántico es el tejido invisible que conecta cada capa de mi obra.
La idea de un arte que evoluciona nos lleva a cuestionar los nuevos conceptos de arte, la permanencia y la experiencia estética. Con herramientas como la IA, la realidad aumentada y la computación cuántica, el arte puede volverse una entidad viva, en constante cambio y redefinición. En este nuevo paradigma, las obras invitan a cada espectador a ser parte activa de su transformación y el futuro del arte se reescribe como obra viva con infinitas posibilidades.
Mgtr. Claudia Díaz
comunicarte@bellasartes.edu.py


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